lunes, 20 de agosto de 2012

Día 1, domingo 8 de julio de 2012: Estocolmo (Ayuntamiento, Museo Vasa y Skeppsholmen)

Por fin comienzan las vacaciones de verdad. Ponemos el despertador a las 7:45 de la mañana y observamos que el cielo está bastante encapotado pero que no llueve, y, sobre todo, no hay ni rastro de la tormenta que aparecía en algunas de las previsiones. El plan inicial para el primer día era ir a ver el ayuntamiento de la ciudad y subir a su torre, desde donde veríamos una de las vistas más típicas y espectaculares de la ciudad. Seguidamente, pasaríamos el día recorriendo las calles de Gamla Stan, el casco antiguo de Estocolmo y una de sus principales atracciones turísticas.

Sin embargo, las previsiones del tiempo nos hicieron cambiar de planes, ya que lloviendo no merecía la pena subir a la torre del ayuntamiento, y menos pasear por Gamla Stam, ya que tendríamos que estar todo el rato con el paraguas, y no queríamos visitar lo mejor de la ciudad en el peor día. Así, como las previsiones para el lunes eran de muy buen tiempo, decidimos dejar Gamla Stan, lo más bonito del viaje, para dicho día, y comenzar la mañana con la visita al ayuntamiento y continuar con el museo Vasa, para intentar aprovechar y hacer las visitas a los interiores de los edificios el día que hiciera mal tiempo.

Visitando el ayuntamiento.
Así, nos pusimos en marcha dirección al ayuntamiento, a donde llegamos a las nueve y veinte de la mañana. Tras sacar las entradas para la visita guiada en castellano, que comenzaba a las diez de la mañana, nos dedicamos a rodear el edificio y sacar las primeras fotos de la ciudad, en un ambiente bastante londinense ya que la niebla apenas impedía ver a unas pocas decenas de metros, y sobre todo, impedía atisbar Gamla Stan, que se encontraba en una isla cercana.

Vista de Gamla Stan desde un puente cercano.

Por fin, a las diez de la mañana da comienzo la visita guiada en castellano, que más bien parece una visita privada, pues apenas éramos siete personas en el grupo. La verdad es que algunas salas del ayuntamiento son una auténtica pasada, como la Sala Azul, impresionante con sus ladrillos rojos, y el Salón Dorado, y los cuarenta y cinco minutos de visita no se me hacen para nada pesados aunque, obviamente, yo por mi cuenta la habría hecho en la mitad de tiempo.

Sala Azul del ayuntamiento.

Museo Vasa: jamás vi nada parecido.
Al salir del ayuntamiento vemos que la niebla ha levantado, aunque el cielo permanece igual de encapotado. Por ello, decidimos ir dando un paseo hasta el museo Vasa, uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad, y que se encuentra en el otro extremo de esta. Yo prefiero ir en tranvía, pero mi padre insiste en ir andando, ya que de esa forma podríamos conocer un poco la ciudad y pasear por Strandvägen. Tras treinta y cinco minutos andando, a las once y media llegamos al museo Vasa, pudiéndose decir que el paseo ha merecido la pena, ya que hemos podido ver edificios preciosos como el Kungliga Dramatiska Teatern y, sobre todo, hemos podido pasear por el boulevard Strandvägen, uno de los lugares más bonitos de la ciudad.

Boulevard Strandvägen.

La única pega del paseo es que tardamos un rato en llegar al museo Vasa y al llegar a media mañana hay una considerable cola. Aun así, esta avanza rápidamente y en poco menos de media hora, minutos antes de las doce, entramos en el museo Vasa, donde se encuentra el famoso buque que permaneció 333 años hundido en las aguas de Estocolmo. La verdad es que es impresionante, impactándome muchísimo, ya que me esperaba un buque bastante más pequeño. Pero es, o me lo parece, increíblemente grande, y nos pasamos una hora entera dando vueltas a su alrededor y viendo los distintos objetos que se muestran en el museo. La verdad es que nunca había visto nada semejante y desde luego es uno de los lugares que más me ha gustado del viaje.

Vasa.

A la una salimos del museo Vasa y nos dedicamos a dar una vuelta por los alrededores, viendo entre otros el Nordiska Museet, que me parece muy bonito por fuera, siendo uno de los edificios que más me ha gustado de Estocolmo, o el monumento a las víctimas del Estonia, que tenía ganas de ver porque su hundimiento se citaba en una de las novelas del inspector Kurt Wallander. Tras recorrer de nuevo el boulevard de Strandvägen, a las dos y cuarto entramos en un restaurante cercano a la Jakobs Kyrka, la iglesia de san Jacobo, en las inmediaciones de Gamla Stan.

Skeppsholmen: preciosas vistas de Gamla Stan.
Tras comer durante una hora, reanudamos la visita a la ciudad. Decidimos ir hacia la isla de Skeppsholmen, que no tiene gran atractivo salvo las vistas que se tienen de Gamla Stan desde ella, unas vistas que son preciosas. A pesar de las vistas, Skeppsholmen no da para mucho más, por lo que tras dar un pequeño paseo para conocerla, a las cinco llegamos al Palacio Real, que se encuentra cerca de una de las entradas de Gamla Stan. A pesar de que no tenemos previsto ver Gamla Stan en el día de hoy, aun son las cinco de la tarde, así que decidimos que podemos entrar para dar un pequeño paseo y conocerla un poco, a pesar de que al día siguiente recorreríamos las mismas calles con sol. Así, entramos en el casco antiguo, y nos pasamos cuarenta minutos recorriendo sus calles, viendo entre otras cosas la plaza de Stortorget, la más conocida de la ciudad y famosa por el baño de sangre que hubo en ella en 1520. La encuentro bastante coqueta, aunque a mi padre no le gusta en absoluto, quizá porque la compara con la Grand Place de Bruselas, que no se le parece en nada, y por ello cualquier plaza pierde en  comparación. Además de dicha plaza, en el recorrido de las calles vemos distintas iglesias como la catedral o la iglesia alemana, y echamos un ojo a posibles restaurantes para la cena.

Vistas de Gamla Stan desde Skeppsholmen.

Paseo nocturno por Gamla Stan.
A las seis menos veinte se pone a llover por primera vez en el día y decidimos volver al hotel dando un paseo, a donde llegamos a las seis y cuarto. Tras descansar durante poco más de una hora, salimos a dar una vuelta para hacer hambre antes de comer. En nuestro recorrido, vemos la Konzerthuset, un edificio azul donde cada año se realiza la entrega de los premios Nobel. Finalmente, llegamos a Gamla Stan y tras dudar entre dos restaurantes italianos, entramos en el que consideramos que vamos a comer mejor. No comemos mal, pero desde luego bastante peor de lo que esperábamos en un principio. Tras cenar, damos un pequeño paseo por Gamla Stan, y a las once y cuarto de la noche llegamos al hotel. El primer día en Estocolmo ha finalizado con éxito: hemos visto el ayuntamiento y el museo Vasa y hemos paseado por distintos lugares de la ciudad, entre ellos Gamla Stan, que veríamos al día siguiente, ya con sol, y Skeppsholmen.

Callejuela de Gamla Stan.

Stortorget de noche.

Gastos del día.
Aparte de los gastos en comida y cena que hacemos todos los días, este día únicamente hemos gastado en las entradas del museo Vasa y en el ayuntamiento. Aunque el museo no me ha parecido excesivamente caro para ser Suecia, considero que en un país del sur de Europa sería quizás un poco más barato.
  • Comida: 1385 coronas
  • Museo Vasa: 410 coronas
  • Ayuntamiento: 340 coronas
  • Varios: 82 coronas
  • Total: 2217 coronas, 265.90 €, 66.50 € por persona aproximadamente.



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