domingo, 5 de enero de 2014

Italia: conclusiones

Tras muchos años deseándolo, por fin visité Italia, el país del mundo que más ganas tenía de conocer. Y hay que decir que el viaje ha sido perfecto: me ha gustado todo, absolutamente todo. Tanto Florencia como Roma y Venecia me han encantado, y, al igual que me ocurre con el triángulo de Praga, Viena y Budapest, no puedo decidir cuál es la ciudad que más me ha gustado. Las tres me han encantado por igual y me niego a tener que decidir cuál es la que menos me ha gustado. Tenía mucho miedo de que tras tanto tiempo esperando ir a Italia, hubiera puesto tan altas mis expectativas que al final me acabara defraudando el viaje. Pero en absoluto.

Además, en el viaje nos ha acompañado el tiempo, ya que salvo el último día y medio en Venecia (más bien la última tarde y la mañana del último día), donde se nubló un poco, nos era imposible encontrar ninguna nube cada vez que mirábamos el cielo. Es verdad que en ocasiones hacía demasiado calor y se hacía algo duro pasear por las ciudades, pero prefiero eso a que esté un poco nublado. Cuando echas la vista atrás y ves las fotos, con el cielo completamente azul... no tiene precio.

Quizá lo único que me ha decepcionado un poco del viaje ha sido la comida, ya que esperaba comer bastante mejor de lo que he comido. Quizá ha sido mala suerte a la hora de elegir los restaurantes, pero la verdad era que esperaba que las pastas y las pizzas estuvieran más ricas, y aunque es verdad que ha habido restaurantes en los que hemos comido genial, creo que ha habido más restaurantes italianos de los que he salido más disgustado que contento.

Florencia: ¿hay alguna cosa fea?
Florencia, la primera de las tres ciudades que vi, me encantó desde el primer momento. Y es que, tener el hotel a apenas cien metros de la catedral de Florencia y ver la cúpula más famosa del mundo cuando estás entrando en el hotel con las maletas, recién aterrizado en la ciudad, recién iniciado el viaje, no tiene precio.

Sin duda alguna, lo que más me ha gustado de la ciudad ha sido la Piazza della Signoria, en la cual no podía dejar de hacer fotos a todas partes, seguido de la fachada (que no su interior, pues era muy sosa por dentro) de la catedral de Florencia, la cual me ha parecido espectacular. También me gustaron bastante las vistas que se tenían de la ciudad desde la Piazza Michelangelo, de las cuales tenemos unas fotos preciosas, así como el Ponte Vecchio, habiéndome quedado con la espina de no haber podido ver un atardecer sobre el Ponte Vecchio.

Otra de las cosas que más me han gustado de Florencia ha sido la posibilidad de poder realizar una excursión en el día para poder ver distintas ciudades y pueblecitos de la Toscana. Así, la excursión que hicimos para ver Pisa, Siena y San Gimigniano fue preciosa. El entrar en la plaza de los Milagros y ver la torre de Pisa, ese edifico que conoces desde pequeño y que hasta ese momento te has tenido que conformar con verlo por televisión, no tiene precio. Tanto Pisa como Siena, su catedral es espectacular, impresionante, seguramente la más bonita que haya visto jamás, me encantaron, y de San Gimigniano solo puedo decir que lo poco que vi, pues estuvimos apenas un par de horas, me gustó, aunque era distinto; no tenía edificios espectaculares como Siena o Pisa, sino que su belleza radicaba en ir paseando por ese pueblo medieval viendo sus torres. Además, en San Gimigniano pude probar uno de los mejores helados que he tomado nunca, curiosamente de yogur, yo que siempre tomo helado de chocolate. Tras probar ese helado, la práctica mayoría de los helados que probé en Italia fueron de yogur.

La verdad es que estoy muy contento de la visita que hicimos a la Toscana, pues creo que fue muy completa. Gracias a la Firenze Card, por 50 € pudimos ver todo lo que quisimos de Florencia, entrando en dos de los museos más importantes del mundo y visitando prácticamente todas las iglesias que quisimos de la ciudad. Por ese precio, vimos todo lo que quisimos y apenas dejamos sin ver algún que otro museo de menor importancia. Además, preparamos la visita a Florencia de forma que pudimos visitar muchos lugares con poca gente, como el David de Miguel Ángel, que lo vimos con apenas cuatro personas, y en otros lugares tuvimos la suerte de no encontrar cola, como en la Galería de los Uffizzi.

Por otro lado, en Pisa gastamos 25 € en subir a la torre de Pisa, que costaba 18 €, y en visitar el Baptisterio y el Camposanto, y ese dinero sí que creo que no estuvo muy bien invertido. Puedo pasar la subida a la torre, que aunque me parecía muy cara y no creía que las vistas merecieran la pena, podía entender que ya que estabas en Pisa había que subir a la torre; pero el Baptisterio y el Camposanto no merecieron en absoluto la pena. En cuanto a Siena, los siete euros que gastamos en la catedral merecieron mucho la pena, pues es posible que la catedral de Florencia sea la más bonita que haya visto en mi vida. Es verdad que en su momento me quedé con pena de no subir al Facciatone, pero echando al vista atrás creo que hubiera pagado cinco euros para sacar una foto que seguramente luego no me hubiera fijado en ella.

Por poner una única pega al viaje, quizá me habría gustado haber tenido un día más para hacer otra excursión por la Toscana y haber visitado ciudades como Lucca o Volterra (que por otra parte, creo que me habrían gustado lo mismo que San Gimigniano, es decir, muchísimo menos que Pisa y Siena), ya que si bien el día de la excursión vimos todo lo que quisimos ver, sin ninguna prisa, sí es verdad que teníamos un ojo puesto en el reloj para no demorarnos demasiado.

Pero en fin, solo puedo decir que Florencia me ha encantado, al igual que Pisa y Siena, donde he podido ver un monumento que conocía desde pequeño, y la que seguramente sea la catedral más bonita que haya visto nunca. Sin duda, fue una manera espectacular de comenzar el viaje.

Roma: no pensé que me fuera a gustar tanto.
Al igual que Florencia, Roma me ha encantado. Además, hemos tenido la inmensa suerte de que nos ha hecho muy buen tiempo todos los días, en ocasiones incluso excesivo calor, y únicamente se nubló el cielo cuando ya nos dirigíamos a la estación de tren para irnos a Venecia.

Tenía mucho miedo de que Roma no me gustara. Tras tanto tiempo deseando conocer la ciudad, tenía miedo de tenerla en un pedestal muy alto y que luego fuera una decepción, sobre todo tras haber oído comentarios de gente a la que no le había gustado especialmente la ciudad. Pero para nada: la ciudad me encantó, y disfruté todos y cada uno de los días que estuve en ella. Disfruté con sus iglesias, con sus ruinas, con sus fuentes... no sabría decir qué es lo que más me gustó. ¿Me gustó más el Coliseo o el Vaticano? ¿La fontana di Trevi o el Panteón? No me puedo quedar con nada: me gustó todo, absolutamente todo, al igual que en Florencia.

La visita de Roma fue perfecta; cada día conocía un monumento nuevo. Un día era la fontana di Trevi, al día siguiente el Coliseo, al siguiente el Vaticano... cada día conocía una maravilla nueva. Y, al igual que en Florencia, creo que hicimos una visita bastante completa de la ciudad. No tan completa como en Florencia, porque hubo varios lugares que no entramos debido al excesivo precio de la entrada, pero a cambio visitamos todos los lugares importantes exteriores: no hubo plaza, fuente o iglesia importante que no visitáramos.

Y eso fue lo único que no me gustó de Roma, que no había una tarjeta turística asequible como en Florencia, por lo cual solo pagamos por entrar en aquello que era absolutamente imprescindible: el Foro y el Coliso y los Museos Vaticanos. No me quedo con pena de lo que no he visto, pero seguramente sí hubiera pagado veinte euros más por una tarjeta que me hubiera permitido visitar los Mercados de Trajano, los Museos Capitalinos, el Ara Pacis...

Por otra parte, si en Florencia comimos mal o regular, con la brillante excepción del restaurante que conocíamos y donde comimos bastante bien, aunque eso sí, prácticamente solos en el restaurante, en Roma comimos bastante bien varias veces, sobre todo en los restaurantes cercanos a Campo di Fiori. También cenamos bien, aunque un poco agobiados, en el Trastevere, y me quedé con pena de no haber ido alguna noche antes, ya que creo que ahí habría cenado muy bien siempre. Pero claro, en el Trastevere no había ningún monumento importante para fotografiar de noche y lo dejé para el final... A cambio me vuelvo con muchas fotos nocturnas muy bonitas.

Venecia: las vistas del Gran Canal y sus paseos.
A diferencia de Florencia y Roma, donde visitamos muchísimos lugares, me he quedado con la sensación de que Venecia es una ciudad más de pasear tranquilamente, viendo los canales y la laguna, que de visitar museos, iglesias... Así, lo que más me ha gustado de Venecia, y seguramente de todo el viaje, haya sido la vista que se tenía del Gran Canal desde el puente de Rialto. Me pareció espectacular; impresionante. No es que Venecia me haya gustado más que Roma o que Florencia. Si tuviera que hacer un top diez de lo que más me ha gustado, incluiría muchas cosas de Florencia y de Roma, y pocas de Venecia, pero la primera sería las vistas del Gran Canal desde el puente de Rialto.

A donde quiero llegar es que si me preguntaran qué visitar en Florencia o en Roma, sacaría una lista con museos, iglesias, plazas... mientra sque si me preguntaran qué visitar en Venecia quizá sacaría más una lista con las zonas más bonitas por las que pasear. Es verdad que venecia tiene museos, pero si bien los museos de Florencia y Roma albergan algunas de las obras más importantes del mundo (el David de Miguel Ángel, la Galería de los Uffizzi con su Nacimiento de Venus, o la Capilla Sixtina de los Museos Vaticanos), los museos de Venecia quizá están más enfocados, desde mi punto de vista, para gente más entendida en arte, y no gente como nosotros que, cuando entramos en un museo, es por norma general para ver una obra muy conocida por el público general. Por otro lado, es verdad que Venecia tiene muchas iglesias, pero, salvo la fachada de un puñado de ellas, como la preciosa Santa Maria della Salute, la belleza de las iglesias de Florencia y sobre todo de Roma es mucho mayor. Esto hizo que, como he comentado, en Venecia me daba a veces la sensación de que no veía nada y que solo paseaba.

Como he dicho, en Venecia vi lo que más me gustó de todo el viaje, las vistas del Gran Canal desde el puente de Rialto, pero también vi lo que menos me ha gustado del viaje; el Palacio Ducal, cuya visita nos resultó bastante infumable. Prácticamente la única visita que hice en Venecia me disgustó profundamente. Aparte del Palacio Ducal, apenas visitamos la Basílica de San Marco, la cual me gustó bastante, ya que es bastante diferente de lo que te encuentras en otras ciudades.

Por otro lado, la visita que hicimos a las islas de Burano y Murano me resultó sin más. Burano es bonita, y hay que verla, pero Murano solo se la recomendaría a quien visita por primera vez Venecia. Una vez vista, no estuvimos más de una hora, no tengo intención de volver a verla la próxima vez que visite la ciudad. La isla de Torcello la descartamos porque parecía que iba a comenzar a llover y porque desde la laguna nos dio la sensación de que la única iglesia de la isla estaba tapada por andamios.

Así como en Florencia y Roma me voy con la sensación de haber realizado una visita muy completa, no tengo la misma sensación de haber hecho lo mismo en Venecia, aunque como comento, cuando miro la guía no veo que me falten cosas por ver, al menos de las que me interesen. Esto hace que, si tuviera un fin de semana libre, visitaría una ciudad como Florencia y Roma si tuviera ganas de madrugar y patearme la ciudad viendo cosas, mientras que visitaría Venecia si quisiera tener un fin de semana más ligero, no de quedarme en el hotel, pero sí de poder salir tranquilamente a las once, sin prisas, porque, como he dicho, aunque las iglesias, museos y demás no me han cautivado demasiado, los paseos por los canales me han parecido espectaculares.

Gastos
Este viaje ha sido en el que más hemos gastado, ya que además de ser el más largo de todos los que hemos hecho hasta ahora, hemos gastado en alojamiento bastante más de lo que estamos acostumbrados, puesto que los hoteles de Italia eran bastante más caros que los del resto de Europa. Por otra parte, conseguimos reducir algo de dinero en comida, porque desde el viaje a París hemos decidido que salvo excepciones comamos hamburguesas y comidas así y que luego la cena sea algo más elaborado.

Así, en la siguiente tabla se puede ver el desglose de lo que hemos gastado, por persona:

Concepto Importe (€)
Avión 231.92 €
Alojamiento 438.25 €
Comida 266.74 €
Turismo 146.50 €
Transporte 137.04 €
Varios 110.16 €
Total 1330.61 €
Desglose del gasto por persona.

Como comenté al principio, el vuelo nos costó unos 70 € más caro de lo esperado en un principio, y es que el precio del vuelo se disparó de la noche a la mañana, tras haber estado estable durante meses. Por otro lado, el gasto en hoteles fue bastante elevado, llegando hasta casi los 450 €, llevándose el apartamento de Roma la mitad del presupuesto, pues costó 220 €, mientras que el hotel de Florencia costó 138 € y el de Venecia 80.25 €, teniendo en cuenta en todos los cuatro euros por noche y persona que había que pagar de tasa. A cambio, conseguimos reducir un poco el gasto en las comidas, ya que fuimos capaces de comer por una media de veinte euros diarios, lo cual no está del todo mal teniendo en cuenta que hubo días que nos permitimos ciertos "lujos" como ir al Hard-Rock Café.

Por otro lado, el gasto realizado en turismo lo teníamos prácticamente pagado antes de ir a Italia, pues reservamos previamente la tarjeta de Florencia, las entradas de Pisa y de los Museos Vaticanos y los Itinerarios Secretos. El gasto en turismo me pareció algo elevado, y he tenido la sensación de que en Italia el precio de las entradas se dispara respecto a otros monumentos. No puedo entender que los Museos Vaticanos cuesten casi el doble que el Museo del Louvre, o que la Firenze Card, por muy chollo que sea, costara el doble que una tarjeta similar de París (nosotros tuvimos suerte y solo pagamos 50 €, cuando semanas después subió a 72 €).

ConceptoImporte (€)
Firenze Card50.00 €
Visitas a Pisa25.00 €
Catedral de Siena7.00 €
Museos Vaticanos20.00 €
Cúpula de San Pedro7.00 €
Foro y Coliseo12.00 €
Itinerarios Secretos14.50 €
Rolling Venice Card4.00 €
Chorus Pass7.00 €
Desglose del gasto por persona en turismo.

Como se puede ver, el gasto en Florencia se llevó más de la mitad del presupuesto en turismo.

En cuanto al transporte, el gasto no fue demasiado caro para el uso que le dimos, como se puede ver en la siguiente tabla:

ConceptoImporte (€)
Tren Florencia - Roma19.00 €
Tren Roma - Venecia39.00 €
Trenes Bélgica13.00 €
Autobús aeropuerto Florencia6.00 €
Coche de alquiler33.04 €
Metro/Autobús Roma9.00 €
Vaporetto18.00 €
Desglose del gasto por persona en transporte.

Los dos viajes en tren se llevaron el 40 % del presupuesto del transporte, mientras que el alquiler del coche (que resultó ser más barato de lo esperado puesto que no tuvimos que pagar nada por dejar el coche en el parking por la noche) se llevó la cuarta parte. En Roma apenas gastamos dinero en autobús o metro, en claro contraste con París, que pagábamos casi más de cinco euros diarios, mientras que los 18 € del vaporetto, aunque caro, fue una ganga comparado con los seis euros que costaba cada viaje individual.

Por último, los gastos varios reúnen los pequeños gastos que se hacen durante un viaje, incorporando además los gastos de gasolina del coche de alquiler y el de la góndola en Venecia.

Resumen: un viaje perfecto.
El viaje ha Italia ha sido como esperaba: perfecto en todos los sentidos. Todo lo que he visto me ha encantado, el tiempo nos ha acompañado, y la compañía ha sido perfecta. Con este viaje se cierra un ciclo de viajes por Europa. Ahora, China está en el horizonte. Un viaje distinto, nuevo, apasionante. El primero de muchos. Siempre juntos.