martes, 25 de diciembre de 2012

Resumen 2012

Finaliza el año 2012 y toca hacer un repaso de lo que ha dado de sí. Y se puede decir que ha sido un año impresionante, en lo que a viajes se refiere, superando con creces el año 2011.

En cuanto a viajes importantes, el año comenzó en Semana Santa con una visita de cuatro días a Moscú, ciudad que si bien ha sido una de las que menos me ha gustado en los últimos viajes, sin duda ha merecido la pena por la Plaza Roja, con las murallas del Kremlin y la catedral de San Basilio. Y es que aunque quizá Moscú tiene menos lugares para visitar que otras ciudades, tener enfrente la catedral de san Basilio, que hasta ahora veía tan lejana y exótica, bien ha merecido la pena.

El segundo viaje me llevó a visitar Alemania por primera vez. Así, durante el puente de mayo recorrí las calles de Berlín, una ciudad de la que me habían hablado maravillas y que ha sido la gran sorpresa del año. Esperaba que me gustara, pero no imaginaba que me iba a gustar tanto. La Puerta de Brandeburgo, otro monumento que uno conoce desde pequeño, la catedral, el Parlamento... todo me pareció precioso. Sin duda, una de las ciudades que más me han gustado de todas cuantas he visitado en mi vida.

Los viajes continuaron en verano, cuando en julio realicé un viaje con mi familia que me llevó a conocer las capitales de Suecia, Finlandia y de las tres repúblicas bálticas. Desde hacía muchos años tenía ganas de visitar Tallin y sobre todo Estocolmo, y ambas me encantaron, sobre todo la primera. Con la salvedad de Helsinki, que salvo su famosísima catedral blanca no me ofreció mucho más, me encantaron todas las ciudades que visité.

Por último, el último viaje del año lo hice la primera semana de septiembre, y me sirvió para conocer Múnich y hacer mi primera incursión en la zona de Baviera visitando el castillo de Neuschwanstein, y conocer un nuevo país, Austria, donde me maravilló la belleza de Salzburgo y sobre todo de Viena, la ciudad que más me ha gustado de todas las que he visitado este año y que ha servido para cerrar el famoso triángulo de Praga, Viena y Budapest.

Además de estos viajes importantes, el año no habría sido el mismo sin las escapadas de fin de semana que me han llevado a conocer Burdeos, una ciudad preciosa, Zaragoza u Oviedo. Todos estos viajes han hecho que el año se me haya ido pasando de forma amena, mientras planeaba posibles rutas a realizar en cada viaje.

Con todos estos países que he visitado, se puede decir que prácticamente he recorrido toda Europa, como se ve en el siguiente mapa, donde de color azul se muestran los países que ya he visitado.


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Sin embargo, me quedan muchos lugares que visitar, muchas ciudades y países que tachar de la lista. A continuación muestro los países y ciudades que me quedan por visitar, o que he visitado y no me importaría volver a conocer, y que me gustaría visitar en un futuro.


Europa
Tras los dos últimos años, podría decirse que he conocido prácticamente toda Europa. He visitado Centroeuropa, conociendo las tres capitales imperiales de Praga, Viena y Budapest; he conocido Escandinavia, el Benelux, Alemania, y lugares tan exóticos como Moscú o Estambul. Estos dos años he hecho un sprint turístico para conocer todo lo que no había visto en otros años. Apenas me queda un país por conocer de los que tengo verdaderas ganas. Tras ese podré mirar más lejos.

1. Italia
Desde hace mucho tiempo tengo una cuenta pendiente con Italia, sin duda el país que más ganas tenía de conocer en los últimos años. Es curioso que tras la vorágine de estos dos últimos años, en los que he conocido más de diez países, no haya pisado todavía Italia, el que sin duda era el que más ganas tenía de conocer.

La terna formada por las ciudades de Roma, Florencia y Venecia se ha convertido desde hace tiempo en una obsesión, en una necesidad imperante de conocer por fin dichas ciudades cargadas de Historia. Aparte de esas tres ciudades, Milán continúa siendo uno de los destinos más suculentos para un fin de semana largo. Las expectativas que tengo puestas en Florencia, Venecia y Roma, en especial en las dos últimas, son enormes. Y me da miedo, ya que temo que al poner tan alto el listón de mis expectativas de dichas ciudades, acaben desilusionándome, sobre todo después de que mucha gente me haya hablado mal de ellas, contándome anécdotas de monumentos muy deteriorados o calles agobiantes repletas de turistas.

Coliseo.

Pero las ganas de conocer estas ciudades pueden con el miedo a que no cumplan mis expectativas. Cuento los días que quedan para tener enfrente de mí el Coliseo de Roma o de pasear por las calles de Venecia, lugares que hasta ahora me he tenido que conformar con ver solo por la tele. Sin duda alguna, el momento en que tenga delante la Basílica de San Pedro, la Basílica de San Marcos o la torre de Pisa será uno de los momentos históricos de mi vida como viajero.

Italia está marcada a fuego dentro de mis futuras rutas. De hecho, en 2013 me podré quitar la espina de no haberla conocido, ya que visitaré Roma, Florencia y Venecia. Y una vez que haya conocido dicho país, podré mirar un poco más lejos y centrar mis viajes, obviamente no todos, en conocer lugares más exóticos como Asia.

2. Alemania
Este año he conocido Alemania, a donde me han llevado dos de los viajes que he realizado, el de primavera a Berlín y el de septiembre a Múnich. Ambas ciudades me han encantado, sobre todo Berlín, que ha sido seguramente la ciudad que más me ha sorprendido positivamente de todas cuanto he visto, ya que no esperaba que me gustara tanto. Mientras preparaba el Múnich fui tomando constancia de los innumerables posibles destinos que tiene Alemania, algo que ya había empezado a tener en mente cuando el año pasado dos amigos me contaron cómo había sido su viaje de dos semanas recorriendo Alemania en coche. Y me gustaría realizar un viaje similar. En concreto, me gustaría recorrer la ruta romántica alemana, y conocer ciudades como Maguncia (Mainz), Friburgo, Núremberg y sobre todo Dresde, la joya del Elba, una de las ciudades que más ganas tengo de conocer de Alemania. En esta ruta cabrán por supuesto, además de encantadoras ciudades, impresionantes paisajes naturales alpinos, y podrán incluirse ciudades francesas como Estrasburgo o austriacas como Hallstatt. De hecho, un viaje por Francia es otro que, aunque en bastante menor medida, me atrae. Supongo que realizaré este viaje a Alemania dentro de unos cuantos años, cuando hayamos conocido lugares más exóticos.

3. Ciudades sueltas
A pesar de haber conocido tantas ciudades en los últimos años, me quedan todavía unas pocas por conocer, o reconocer, y que pueden ser un perfecto destino para un puente o un fin de semana, a pesar de que hay algunas ciudades para las que no sabría cómo plantear un viaje para conocerlas.

Atenas
Todo el mundo me dice que es muy fea, que no le ha gustado... pero yo también quiero poder decirlo. Quiero poder tener la posibilidad de decir que tuve la Acrópolis delante y que no me gustó. Pero sobre todo, quiero poder decir que tuve la Acrópolis delante y me gustó. Considero a la Acrópolis uno de los monumentos más famosos de Europa, de esos contados con los dedos de la mano que conoces cuando eres pequeño, y al igual que creo que me ocurrirá el próximo año con el Coliseo, creo que ver la Acrópolis por primera vez tiene que ser un momento único en la vida.

El problema es que no sé muy bien cómo planificar un viaje a Atenas, ya que el precio de los vuelos no son especialmente asequibles como para plantearse un viaje de un fin de semana largo o un puente, días más que suficientes para ver Atenas, ya que no es una ciudad que dé de si como para realizar el típico viaje de cinco días en Semana Santa.

Hace unos meses, cuando planteábamos distintas opciones para el viaje de verano de este año, en el que al final conocimos Múnich, Salzburgo y Viena, estuvimos a punto de decidirnos por realizar un viaje de diez días en el que conociéramos Atenas y las islas griegas. La verdad es que no se me ocurre otra forma de conocer esta ciudad, ya que no da para cuatro días como el viaje que hice a Berlín este año ya que no hay ciudades cercanas para hacer un viaje como el de Múnich-Salzburgo-Viena o el de Praga-Budapest, si bien es cierto que cerca hay ciudades más pequeñas como Delfos u Olimpia, pero no me acaban de convencer; quizá es que de Grecia solo me atrae la Acrópolis.

El problema de un viaje a las islas griegas es que me da cargo de corazón pagar un dineral para estar diez días en la playa teniendo mi pareja casa en Cádiz, de forma que además puedo plantear mis vacaciones estando diez días en Cádiz y otros diez días conociendo ciudades, como este verano. Aunque es verdad que irse a Mikonos o Santorini no es como irse a Benidorm, no acabo de convencerme. Tengo ganas de conocer Atenas, pero creo que a menos que encuentre un vuelo barato e irrechazable pondré antes muchos otros destinos.

Copenhague

Quizá porque soy un poco cabeza cuadrada, siempre había pensado que conocería esta ciudad junto con Estocolmo. De hecho, un viaje a Copenhague y Estocolmo fue mi primera propuesta como viaje corto para realizar en verano con mi familia. Sin embargo, ahora que he conocido Estocolmo, Copenhague me queda un poco suelta, ya que no hay nada en sus alrededores que me haga plantearme la posibilidad de un viaje de varios días, y no es fácil encontrar vuelos baratos para un fin de semana largo. Tengo el mismo problema que con Atenas, así que seguramente la conozca realizando un viaje de fin de semana largo si encuentro algún vuelo barato o, más probablemente, dentro de unos cuantos años cuando me decida a volver a visitar Estocolmo.

San Petersburgo

Al igual que Copenhague, siempre pensé que vería esta ciudad junto con Moscú, ciudad que por cierto tenía menos ganas de conocer que San Petersburgo. La pequeña decepción que me he llevado este año con Moscú ha hecho que la deje un poco aparcada entre mis futuros destinos, a pesar de que creo que me va a gustar más que Moscú, sobe todo después de lo caro que se me ha hecho el viaje a Moscú. El precio del billete de avión, el visado y demás hacen que considere que no merece mucho la pena un viaje exclusivo a Moscú o a San Petersburgo, así que a pesar de que estoy seguro que conoceré en un futuro San Petersburgo, ciudad que tengo verdades ganas de conocer, no creo que lo haga hasta que me decida a volver a visitar Moscú.

París y Londres
Conocí París cuando apenas tenía catorce años; han pasado ya más de trece años y tengo muy pocos recuerdos de dicha ciudad. Por otra parte, mi única vivencia en Londres fueron dos excursiones de un día, sin dormir, en la ciudad cuando estuve en Brighton aprendiendo inglés en el verano de 2002. Hace mucho de mi visita a ambas ciudades.

No me importaría volver a Londres en un viaje como el de Berlín, de unos cuatro días, pero París no es una ciudad a la que "no me importaría volver", sino que es una ciudad a la que tengo unas ganas enormes de ir y recorrerla como si fuera la primera vez. Claro que me gustaría volver a ver Londres, una ciudad magnífica, pero me llama menos que París, por lo que si tuviera que realizar un viaje como el de este puente de mayo a Berlín, elegiría sin duda París antes que Londres. De hecho, es el destino elegido para el próximo viaje del puente de mayo.

Lo que más me gusta de estas dos ciudades es que son lo suficientemente grandes como para dedicarles un viaje de cuatro o cinco días en exclusiva. Además, su cercanía y posibilidad de encontrar una forma barata de transporte provoca que seguramente las visite más de una vez en el futuro, por lo que no me preocupa el no ver Londres a corto plazo. De momento, recorreré París el año que viene. Londres no lo sé, pero no me preocupa: en algún momento volveré.

4. Países sueltos
Además de Italia, un país que tengo muchísimas ganas de conocer, y que voy a conocer el año que viene, y de Alemania, que me encantaría volver a recorrer, hay una serie de países europeos que, si bien no tengo tantas ganas de visitar como estos dos, no me importaría en absoluto visitar. 

Polonia
La verdad es que Polonia nunca me había llamado la atención hasta que el año pasado vi un reportaje sobre la Eurocopa 2012, donde vi imágenes de Cracovia que me maravillaron. La verdad es que un viaje en el que conozca ciudades como Varsovia, Cracovia o Breslavia, entre otras, o lugares tan tristemente célebres como el campo de concentración de Auschwitz me atrae muchísimo, y lo considero un destino muy a tener en cuenta en el futuro. De momento, mis padres y mi hermano ya me han dado envidia visitando algunos de los lugares que he citado.

Cracovia.

Austria
Mientras preparaba el viaje a Salzburgo de este año iba descubriendo los maravillosos tesoros naturales que oculta Austria, en especial la zona del Tirol, lo que ha hecho que me plantee hacer en un futuro, más lejano que cercano, un viaje por el país para conocer sus rincones. Me atrae menos que otros viajes ya que sería un viaje más de naturaleza que de ciudad, pero la impresionante belleza de los paisajes austriacos bien merecen la pena cambiar de tipo de viaje.

Portugal
Portugal, el para mí gran desconocido y despreciado por muchos españoles, es un país que me ha encantado las veces que lo he visitado. Visité Lisboa en 1998 y tengo grabada en la memoria la torre de Belem, las callejuelas con el tranvía y sobre todo la plaza del Comercio, uno de los lugares que más me han impresionado. Por otro lado, Oporto es una ciudad que me maravilló sobremanera y a la que considero como una de las ciudades más románticas que he visitado, y pequeñas ciudades como Aveiro o Coimbra no tienen nada que envidiar a otras europeas más conocidas. Sin duda, Portugal es un destino a tener muy en cuenta cuando haya que realizar un viaje económico. 

Suiza
No está dentro de mis futuros planes, pero la verdad es que en Europa ya me quedan muy pocos países por conocer, y el hecho de tener una conexión directa entre Bilbao y Ginebra y que en un espacio reducido se encuentren ciudades de la belleza de Berna, Zúrich, Lucerna o Friburgo hacen que Suiza sea otro de los destinos muy a tener en cuenta en el futuro.

Zúrich.

Croacia
Muy de moda últimamente, la costa croata se ha convertido en uno de los destinos favoritos de mis contemporáneos. Todo el mundo habla maravillas de los paisajes de este país, especialmente de sus playas. Sin embargo, es un destino que no me entusiasma demasiado, ya que lo veo un viaje de mucha naturaleza y de estar todo los días desplazándose con el coche, algo que actualmente no me convence del todo. No obstante, me atrae muchísimo la posibilidad de conocer Dubrovnik, y no se me ocurre otra manera de conocerla que no sea realizando un viaje en el que, además de dicha ciudad, conozca la costa croata, así que no me extrañaría que realizara un viaje por la zona en un futuro.



África
África no es un continente que me entusiasme demasiado conocer debido a que, quizás erróneamente, un viaje a este continente lo asocio más a un viaje de naturaleza que de cultura o de ciudad, algo que, al menos en esta época de mi vida, no me atrae demasiado. Aun así, hay dos rincones en África, afortunadamente cerca de España, que debido a su legado cultural no me importaría conocer, uno de los cuales es muy factible que visite más pronto que tarde.

1. Marruecos
Hace dos o tres años un compañero de trabajo realizó un viaje de unos diez días por Marruecos, donde conoció las ciudades imperiales: Fez, Marrakech, Mequinez y Rabat. La verdad es que hasta ese momento nunca me había llamado especialmente Marruecos, y fue en ese momento cuando me fijé en ese país, y, a pesar de que no es que sea el país del mundo que más me atraiga ya que no tiene ni monumentos especialmente importantes ni el exotismo de otros países, su cercanía con España y la posibilidad de conocer varias ciudades hace que me atraiga como viaje económico fuera de Europa, ya que siempre será más barato ir a Marruecos que a China, por ejemplo.

Hace unos años estuve a punto de hacer una excursión de un día a Tánger, ciudad que no pude visitar por problemas de caducidad de mi DNI, y este año estuve a punto de conocer dicha ciudad haciendo una excursión de un día desde Cádiz, pero desechamos la opción por el horario y el alto precio de los ferries, y también, todo hay que decirlo, por un poco de pereza veraniega.

Por otra parte, también he sopesado numerosas veces la posibilidad de hacer un viaje suelto a Marrakech, una de las ciudades del mundo que más ganas tengo de conocer, pero siempre que he mirado vuelos el precio de los billetes de avión era excesivamente elevado, superior a los 350-400 €, siendo casi siempre pésimos los horarios de vuelo eran pésimos, con hasta dos escalas y casi un día entero de viaje. Por ello, si encontrara un vuelo barato y que no implicara emplear todo el día en el viaje, Marrakech sería una de las ciudades que más posibilidades de ser destino en el típico viaje de Semana Santa de cuatro días, aunque eso implicara que tuviera que conformarme con visitar únicamente Marrakech, olvidándome de Fez, Casablanca o Rabat, algo que sin duda podré soportar. Y es que, no sé por qué, tengo mis dudas de que haga un viaje completo por Marruecos, pero lo que no tengo dudas es que antes o después, conoceré Marrakech.

2. Egipto
La verdad es que Egipto no es un país que me entusiasme demasiado, pero tener enfrente las pirámides debe ser una experiencia impresionante, y un motivo más que suficiente para que tenga en mente que al menos una vez en la vida quiero verlas. No sé cómo plantearía el viaje, si realizando el típico crucero organizado por el Nilo o yendo más por mi cuenta.

La verdad es que creo que me aburriría recorriendo durante diez días el Nilo, por lo que no me importaría hacer un viaje exprés enfocado directamente a ver las pirámides y algún otro monumento importante. Claro que habrá que ver si el coste de un viaje a Egipto no es demasiado excesivo para un viaje corto, de forma que merezca la pena realizar un viaje más largo. Lo que sí tengo claro es que quiero ver las pirámides y el templo de Abu Simbel, pues tiene que ser algo impresionante, encontrarte de frente con esos mastodontes que conoces desde pequeño. Es lo que más me atrae del viaje, poder llevarme una foto con uno de los edificios más conocidos de la tierra. No lo veo como un viaje factible a corto plazo, pero sí tengo claro que en algún momento me gustaría realizarlo.

Egipto.

Asia
Fuera de Europa, Asia es el continente que más me atrae, siendo un continente en el que encuentro multitud de posibles destinos. Seguramente, una vez dé por "finalizada" a Europa con mi visita a Italia enfocaré mis viajes a este continente, donde 

1. India
India es uno de los países que más ganas tengo de visitar de Asia. La única pega de ese país, de ese subcontinente, es que es tan grande y tiene tantas cosas por ofrecerte, que seguramente se necesiten dos viajes para tener una idea completa del país, ya que lo poco que he visto en internet dividen los viajes entre el norte de India y el sur de India.

Lo poco que he mirado del país hace que me atraiga más la zona norte de la India, donde se encuentran ciudades relativamente cercanas entre ellas como Delhi, Jodhpur, Jaipur o sobre todo Agra, ciudad en la que se encuentra el archifamoso Taj Majal. Así, creo que mi primer viaje a India vería esa zona, ya que no podría irme de India sin ver el Taj Mahal, otro más de esos pocos monumentoa del mundo que conocemos desde pequeño. Me quedaría sin ver ciudades como Bombay, pero el tiempo es muy limitado y un viaje completo a India sería muy largo.

Lo que me da un poco de miedo de India es que quizá sea un viaje muy duro, donde se vea mucha miseria y que quizá no lo disfrute tanto como otros lugares. Por otra parte, el Taj Mahal es sin duda lo que más me atrae de India. Como ocurre con muchos monumentos que uno ve "lejanos", como la catedral de san Basilio, la Gran Muralla, las pirámides, la Ópera de Sídney... tiene que ser impresionante tener enfrente un edifico del que siempre has oído hablar y que muy poca gente de tu entorno ha tenido ocasión de conocer. Esta es una de mis metas como viaje, poder verme enfrente a lo largo de mi vida de ese puñado de pocos edificios que todo el mundo conoce y hemos oído hablar desde pequeños. Así, aunque obviamente India es mucho más que el Taj Mahal, una foto con dicho edificio bien merece la pena el viaje.

Taj Mahal.

2. China
De un tiempo a esta parte, cada vez tengo más ganas de ver China, casi hasta más que India. Lo que más me atrae de China es conocer su capital, Pekín. La Ciudad Prohibida, la plaza de Tian'anmen, la Gran Muralla China... pasear por esos lugares tiene que ser impresionante, sobre todo por la Gran Muralla, otro de los pocos puntos del planeta conocidos por casi todo el mundo, y que bien merecen la pena el viaje. Además de Pekín, la ciudad de los rascacielos, Shanghái, y ciudades como Xi'an y algunas otras que seguramente no conozca todavía, hacen que China sea un viaje muy apetecible y muy factible de realizar. De hecho, es muy probable que China sea mi primer gran destino fuera de Europa. Y tengo muchas ganas de que llegue ese momento.

3. Sudeste Asiático
Desde hace muchos años me ha atraído bastante esta zona de Asia, y hasta hace un año deseaba que fuera el destino de mi primer viaje a Asia, pero, aunque todavía continúo con muchas ganas de conocer esta zona, creo que dejaré este viaje para más adelante, tras haber conocido previamente países como China o India. Lo que más me gusta de este viaje son las innumerables opciones turísticas que ofrece: Tailandia con sus templos budistas y sus playas vírgenes, Vietnam con toda su selva y su naturaleza, y sobre todo el camboyano templo de Angkor, el monumento religioso más grande del mundo, son algunos de los lugares que me encantaría conocer. La verdad es que sé muy poco sobre esa zona, solo que tengo infinidad de posibles viajes, así que cuando llegue el momento de realizar este viaje decidiré qué países me atraen más.

4. Jerusalén y Petra
Aunque no es un viaje que me apasione tanto como los tres primeros destinos, reconozco que debe de ser curioso pasear por Getsemaní o el monte de los Olivos, lugares que desde que tenemos uso de razón hemos oído hablar de ellos en las clases de religión, o ver el Muro de las Lamentaciones, quizá el lugar más famoso de Jerusalén. O visitar Petra, uno de los lugares más famosos del mundo. Lo que más me atrae de este viaje es que no es el típico destino al que vaya la gente, y de vez en cuando es bonito hacer un viaje a algún destino menos visitado y que se salga de lo común. Seguramente, si buscamos entre nuestros conocidos encontraremos gente que haya estado en China, Japón, Tailandia .. pero es más complicado encontrar alguien que haya estado en Jerusalén. Creo que además este es un viaje que me sorprendería muy favorablemente, ya que tengo la impresión de que es el típico destino del que no te esperas gran cosa y vuelves encantado con lo que has conocido. Así, aunque no me desagrada en absoluto un viaje en el que conozca Jerusalén, Petra, y algún otro lugar de la zona (¿Damasco? ¿Mar Muerto?), si reconozco que por el mismo precio seguramente elegiría un destino más lejano.

5. Japón
Pongo este destino en último lugar ya que no me llama mucho la atención, puesto que lo único que me atrae del viaje es la posibilidad de decir "yo estuve en Tokio". Seguramente Japón tenga más cosas de las que creo, pero así como Pekín me atrae por su historia y su cultura, lo único que me atrae de Tokio es lo "molón" que tiene que ser decir "yo he estado en Tokio". No creo que conozca este país a corto o a medio plazo, ya que es un viaje muy caro, y para pagar semejante cantidad hay muchos otros lugares del mundo que quiero visitar. Tokio, los jardines japoneses, el monte Fuji... por supuesto que me gustaría conocerlo, pero el tiempo y el dinero son finitos y hay que establecer prioridades.


América

1. Nueva York
La verdad es que nunca me había atraído Nueva York, pero de un tiempo a esta parte prácticamente toda la gente que conozco ha estado en Nueva York, algunos incluso más de una vez, y a veces uno se siente un poco paleto por no haber cruzado el charco. Cuánto hemos cambiado. La verdad es que sí que tengo ganas, tampoco me muero de ganas, de hacer un viaje de una semana, o un poco más largo para conocer alguna otra ciudad interesante como Boston, para conocer Nueva York a fondo. Tiene que ser curioso ver tantos rascacielos juntos, y debe ser una experiencia tener delante edificios que hasta ahora uno solo ha visto por la tele. Esa es quizá mi gran motivación para Nueva York. Más que un viaje cultural, ya que creo que eso lo encuentro más fácilmente en Europa, es un viaje para poder decir "he estado aquí", lo cual es un poco triste, ya que haces el viaje más por los demás que por uno mismo. De todas formas, también me atrae mucho la posibilidad de ver la Estatua de la Libertad, ya que creo que al verla por primera vez se debe sentir lo que sentí este año al ver la catedral de San Basilio o lo que espero sentir el año que viene cuando tenga el Coliseo delante.

Nueva York.

De América no me llama nada más la atención. O mejor dicho, no me llama nada lo suficiente como para pagar un dineral por un viaje de dos semanas, dos semanas que podría emplear en vez muchas más cosas en otros lugares. Por supuesto que me gustaría ver Machu Picchu. O las pirámides aztecas. ¿Pero qué hago el resto de días? Seguramente esté muy equivocado y resulta que hay muchas cosas que se pueden ver. A fin de cuentas, uno me podría decir: "¿y tras ver el templo de Angkor, qué haces el resto de días en Camboya?" Un argumento muy cargado de razón. Pero no sé, me atrae mucho más la posibilidad de recorrer Asia que América.


Conclusión
Por supuesto, hay muchos sitios de cada continente que no he nombrado y que no quiere decir que no los vaya a ver. El mundo es muy grande y no quiere decir que no vaya a ver ninguna otra cosa hasta que no haya tachado todos los puntos de la lista. Quién sabe qué nos depara el futuro. Quizá recorra las calles de Dublín o de Kiev antes de pasear por el puerto de Copenhague o de admirar la Acrópolis de Atenas. Quizá el viaje de una semana a Nueva York se transforme en un megaviaje en el que además conozca Chicago, Las Vegas y San Francisco. Quizá recorra la ruta de la seda en Uzbekistán antes de ir a India, o me bañe en las playas de Fiji o Bali en vez de en las de Tailandia. Quizá se cuele en medio una visita a Kenia antes que la cercana Marruecos. Quizá dentro de unos años me intereso por los paisajes antes que por las ciudades y mis viajes se centran en países como Costa Rica o Islandia.

Nunca se sabe lo que nos depara el futuro, qué vamos a conocer y qué vamos a descartar. Solo deseo conocer la mayor cantidad de posibles lugares, rodeado de la mejor compañía, y que cada viaje me guste más que el anterior.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Conclusión

Como se habrá podido intuir leyendo este diario, el viaje que he realizado a Múnich, Salzburgo y Viena me ha encantado. La única pega que le pongo al viaje ha sido el tiempo de los primeros días, el cual nos impidió conocer Múnich como se merece. Al final, controlar el tiempo no está en nuestra mano, e incluso yendo de viaje la primera semana de septiembre el tiempo no ha sido todo lo bueno que se podría esperar. Por otra parte, tengo que reconocer que ha sido un acierto coger un vuelo a primera hora de la mañana, ya que al no haber habido ningún retraso en el avión, algo que por otra parte es lo normal, hemos ganado más de medio día, lo que nos ha permitido conocer el campo de concentración de Dachau, que no habríamos visto habiendo cogido el vuelo por la tarde, y visitar con más calma Múnich.

Múnich: Muy bonita a pesar de la lluvia.
Tal como me esperaba, la ciudad de Múnich me ha gustado mucho. La única pena ha sido el mal tiempo que ha hecho, que nos ha hecho estar dos días enteros con el paraguas en la mano. Aun así, me ha gustado mucho la ciudad, lo que me hace pensar que con sol tiene que ser espectacular. Lo que más me ha gustado de Múnich es que es una ciudad que ofrece muchas posibilidades al turista. Por un lado, tiene numerosos museos de todo tipo, desde algunas de las mejores pinacotecas de Europa hasta el mayor museo de ingeniería del mundo, pasando por el museo BMW, la meca de los museos de coches. Por otro lado, la ciudad tiene un gran pasado histórico, representado por numerosas iglesias y palacios, que no aburrirán al turista más centrado en ese aspecto. Y es que iglesias como Asamkirche bien merecen la visita a Múnich. Finalmente, la región en la que se encuentra, Baviera, ofrece al turista infinidad de posibles y diversas excursiones, debido a la cantidad de palacios, ciudades y pueblos que se encuentran en la región y que son muy interesantes para el turista. Igual es no tengo todavía la perspectiva necesaria, ya que este es el último viaje que he realizado, pero me atrevo a decir que creo que pocos lugares tienen una oferta turística tan variada como la de Múnich y Baviera.

Entre las cosas que más me han gustado de la ciudad se encuentran sus iglesias. Soy un apasionado de ellas, e iglesias como Teatinerkirche o Asamkirhe me han dejado sin palabras. Por otra parte, como también me gusta mucho el estilo rococó, he disfrutado muchísimo con las habitaciones de los dos palacios que he visitado en Múnich, la Residenz y el Schloss Nymphenburg, verdaderas obras de arte. La verdad es que no hemos tenido tiempo para aburrirnos, porque cuando no veíamos iglesias, veíamos palacios, y cuando no, paseábamos por enorme parques como el Englischer Garten o hacíamos alguna mini excursión como al campo de concentración de Dachau, el primer campo en el que he estado. Por último, la excursión que hicimos al castillo de Neuschwanstein fue preciosa, ya que tuvimos ocasión de ver el que seguramente es el castillo más famoso del mundo, siendo el perfecto colofón a nuestra primera incursión en Baviera.

La verdad es que creo que los cuatro días que hemos estado en Múnich los hemos aprovechado muy bien, ya que hemos conocido la ciudad al completo, incluyendo el campo de concentración de Dachau y realizando una excursión al campo de concentración de Neuschwanstein. El único pero que se nos puede poner es el no haber visitado ninguna de sus pinacotecas o el Deutsches Museum, el museo de ingeniería más grande del mundo.

Baviera es una zona preciosa y con una innumerable oferta turística, tanto de paisajes como de ciudades y pueblecitos. Múnich me ha parecido una inmejorable forma de conocerla, y desde luego, más tarde o más temprano, volveré a Baviera para conocer otros lugares.

Salzburgo: Pequeña, coqueta, y bonita.
A diferencia de otras ciudades, Salzburgo no es conocida por tener unos edificios o palacios majestuosos, sino que la belleza de la ciudad radica en la propia ciudad, en sus callecitas con sus casas de color pastel, situadas cerca del río Salzach, y con la fortaleza de Hohensalzburg dominando toda la ciudad.

Salzburgo es una ciudad a la que mucha gente visita realizando una excursión en el día desde Múnich, algunos incluso desde Viena. Como nosotros íbamos camino a Viena, decidimos hacer noche en Salzburgo, y no me arrepiento en absoluto de la decisión. Y no solo por el magnífico restaurante italiano en el que cené, que no olvidaré en muchos años, sino porque me ha permitido disfrutar con bastante tranquilidad de la ciudad. Como todas las ciudades, la puede ver en el tiempo que uno desee, y ver Salzburgo en un día es muy factible, aunque obviamente entrando en menos edificios que los que hemos entrado nosotros. Sin embargo, he preferido estar día y medio en Salzburgo, lo que nos ha permitido verla con mucha tranquilidad, sin andar pendiente del reloj, y disfrutando cada momento. Y aun así, me voy con pena de no haber tenido tiempo de ver el palacio de Hellbrunn, donde se rodaron numerosas escenas de Sonrisas y lágrimas, o de haber subido al teleférico de Untersberg. Y es que ni en día y medio hemos podido ver todo.

Como he dicho, me ha parecido una ciudad con edificios menos espectaculares que otras que haya visitado. Salvo la Residence, todos los edificios en los que he entrado pagando, sobre todo la fortaleza de Hohensalzburg, me han atraído bien poco. Me han gustado mucho las vistas que se tienen de Salzburgo desde los miradores, a pesar de que la pequeña brumilla que había me ha impedido tener una imagen preciosa de verdad. Y me han gustado mucho los pequeños rincones que ofrece la ciudad, como Kapitelschwemme, Pferdeschwemme o la placita de Alter Markt, uno de mis lugares favoritos de la ciudad. En definitiva, lo que más me ha gustado de la ciudad han sido las vistas de los miradores y el pasear tranquilamente por la ciudad. Lo que por supuesto no quiere decir que lugares como la catedral o la abadía de san Pedro no me hayan parecido impresionantes.

Y, al igual que me ha ocurrido con Múnich y con Baviera, me voy con la sensación de que la región ofrece muchas cosas para ver. Cerca se encuentra el Tirol, con las montañas de los Alpes que veíamos de pequeños en Heidi, además de  con sus con sus innumerables pueblecitos como Hallstatt. Desde luego, Austria es un lugar que tendré muy en cuenta para futuros viajes.

Viena: la joya del viaje.
Con muchísima diferencia, ha sido la ciudad que más me ha gustado del viaje. Como he comentado, cuando decidimos realizar este viaje, suponía que Viena iba a ser de largo la que más me iba a gustar, pero mientras preparábamos el viaje me daba la sensación que iba a disfrutar por igual las tres ciudades. Sin embargo, no sé si es porque en efecto Viena es mucho más que Múnich y Salzburgo, o por el espléndido tiempo que tuvimos en la ciudad, completamente distinto al invernal tiempo de Múnich, Viena ha sido la ciudad que más he disfrutado.

Me ha parecido una ciudad llena de edificios grandiosos, y no sabría con cuál de ellos quedarme. Seguramente los dos que más me han gustado han sido el Parlamento y la iglesia de san Carlos Borromeo, aunque edificios como el Ayuntamiento o, sobre todo, los palacios del Hofburg y de Schönbrunn no se quedan atrás. Incluso lugares menos importantes como Hundertwasserhaus me han sorprendido satisfactoriamente, gustándome mucho más de lo que esperaba. Eso sí, a pesar de que en Viena hay iglesias preciosas, como Jesuitenkirche, creo que me quedo con las iglesias de Múnich, que a mi modo de ver han sido mucho más espectaculares.

Pero como digo, de Viena me ha gustado todo, absolutamente todo. Por que como digo, no solo está plagada de impresionantes palacios o jardines preciosos, sino que los edificios de sus calles son preciosos (también es verdad que, como siempre digo, si estuvieran esos edificios en tu ciudad quizás no les prestarías ni la menor atención), y pasear por sus calles es una auténtica delicia. Nunca olvidaré el momento en que, tras recorrer Kärntner Straße, me encontré con la Ópera, vi el museo Albertina, y me giré hacia atrás para volver a ver la calle que había recorrido: de repente todo a mi alrededor era precioso y no sabía a qué fotografiar primero.

Además, Viena es una ciudad que sabe vender muy bien el glamour de los tiempos pasados, con su Ópera y su famosa tarta Sacher, todo ello bajo la atenta mirada de Sisí, presente en todos y cada uno de los lugares de Viena. Ha sido, sin duda, la ciudad que más me ha gustado de todos los viajes que he realizado este año.

Junto con Viena, siempre aparecen asociadas las ciudades de Praga y de Budapest, ya que el circuito Praga-Viena-Budapest es uno de los favoritos de las agencias turistas y de los propios turistas. Tengo que decir que Viena me ha recordado más a Budapest, en el sentido de que es más imperial (Budapest) que medieval (Praga) aunque con muchas más cosas que ver. Si el año pasado comentaba que me había dado la sensación de que en Praga cada pocos metros había algo para ver mientras que en Budapest había menos cosas, podría decirse que Viena es Budapest en todo momento, como la definió mi pareja, ya que, al igual que en Praga, hemos estado todo el rato viendo cosas, en cada momento había algo impresionante.

Siempre surge la comparación entre las tres ciudades. ¿Mi punto de vista? Viena se parece mucho más a Budapest, ya que son ciudades como más magníficas, llenas de palacios y edificios de preciosas fachadas, grandes avenidas.... Me recuerdan al esplendor de finales del siglo XIX. Praga, sin embargo, es más medieval, más al estilo de Tallin o Brujas, menos moderno. Y más romántica, desde mi punto de vista. Quizá me quedo con Viena, seguido de Praga, pero me niego a descartar ninguna, ya que todas han sido preciosas. La verdad es que estoy francamente contento de haber conocido estas tres ciudades, que sin duda alguna se encuentran dentro de las más bonitas de Europa.

Mis impresiones sobre Alemania y Austria.
Tanto Alemania como Austria me han parecido sitios caros para vivir. En cuanto a turismo o restaurantes no me ha parecido mucho más caro que otras ciudades que haya visitado, ya que las entradas a los distintos monumentos no han sido exageradamente caras, y en cuanto a la comida, si buscas, siempre se puede comer por el precio que uno quiera, obviamente mejor o peor. Sin embargo, sí nos ha chocado el alto precio del agua en los restaurantes, ya que por lo general pagábamos seis euros e incluso seis euros y media por el agua.

El transporte en cambio sí que me ha parecido muy caro. Que el billete sencillo del metro de Múnich cueste dos euros y medio me parece una auténtica barbaridad. Sin embargo, en el transporte he tenido sensaciones contradictorias en cuanto al precio. Por un lado, los billetes sencillos me parecían muy caros, pero por otro lado uno podía encontrar grandes chollos como el Bayern Ticket, donde por trece euros cada uno, una pareja podía hacer en un día cuantos viajes en tren quisiera por todo Baviera, llegando incluso a Salzburgo. Pero salvo esas excepciones, uno luego se daba de bruces con la realidad cuando pagaba ocho euros por un viaje de poco más de veinte minutos desde Viena al aeropuerto.


Conclusión
Lo que más pena me ha dado es que "solo" hayamos tenido nueve días de viaje, lo que nos ha limitado a conocer únicamente estas tres preciosas ciudades. Sin embargo, como he descubierto, la cantidad de lugares preciosos que se pueden ver en dicha zona es inimaginable. Por ejemplo, a apenas sesenta kilómetros de Viena se encuentra Bratislava, que si bien no es una ciudad tan espectacular como Viena, Praga o Budapest, sí que es un destino muy atractivo para hacer una excursión de un día desde Viena. Por otro lado, Salzburgo se encuentra a apenas unos kilómetros del Tirol, donde se pueden ver algunos de los paisajes más bonitos de Europa, con las típicas montañas de Heidi o pueblos tan bonitos como Hallstatt. Finalmente, Baviera, y toda la zona de Alemania, es una de las zonas más bonitas de Europa, poblada de preciosos paisajes, ciudades pequeñas como Rothenburg ob der Tauber, o más grandes como Núremberg o Ratisbona, y sobre todo, una ciudad que tengo muchas ganas de conocer: Dresde, en Sajonia.

Este ha sido sin duda el viaje que más me ha gustado de este año, aunque no ha sido fácil elegir, porque este año he visitado una cantidad de lugares preciosos, como Berlín, Moscú, Estocolmo o Tallin. Lamentablemente, seguramente tenga que bajar el pistón para el año que viene, ya que tantos viajes en un año son demasiados, sobre todo cuando uno tiene en mente realizar un viaje importante en dos años, seguramente a Asia.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Día 10: Paseo final y vuelta a casa.

No todo es eterno, y nuestras vacaciones tampoco. Desgraciadamente, este es nuestro último día de vacaciones no solo de este viaje, sino de todo el año, así que solo queda disfrutar como se merece esta última mañana en Viena. Al igual que el resto de días, Viena amanece muy soleada, lo que es un perfecto fina de vacaciones y sirve para terminar de compensar el mal tiempo que nos hizo en Múnich.

Como ya no nos queda nada que ver en Viena, pero no queremos desaprovechar la última mañana que nos queda, ponemos el despertador a una hora prudencial, las nueve menos cuarto, que nos va a permitir dormir un poco más y no tener tiempo para aburrirnos durante la mañana. Tras hacer las maletas, salimos del hotel a las diez y cuarto, con la idea de realizar el último paseo por la ciudad. La idea es dar un paseo por el centro de la ciudad, comprar unos recuerdos y ver por última vez los preciosos edificios que se agolpan en un área tan pequeña.

Así, comenzamos dirigiéndonos hacia la catedral, ya que se encuentra bastante cerca del hotel. Tras admirarla, recorremos Kärntner Straße hasta llegar a la Ópera, edificio que vemos por última vez. A pesar de ser muy bonita, creo que me quedo con la imagen de la Ópera de noche, completamente iluminada. Esa ha sido una de las estampas que más me ha gustado del viaje.

Tras ver la Ópera, nos dirigimos hacia el ayuntamiento, ya que de día no habíamos podido verlo todavía como se merece, puesto que el primer día que lo vimos había un camión grúa delante que nos impedía disfrutarlo completamente. de camino al ayuntamiento, pasamos por otros bellos edificios como el Parlamento, sin duda uno de los edificios del viaje, y paseamos por jardines como Volksgarten o Burggarten.

Tras ver el ayuntamiento, y como todavía eran las doce de la mañana, dedicamos el resto de la mañana a continuar paseando tranquilamente por el centro de la ciudad, admirando de nuevos todos los bellos edificios que hay, y disfrutando, cómo no, de la columna de la Peste, que es uno de los lugares que más me han gustado de Viena.

Minutos antes de las dos nos sentamos en un restaurante húngaro que habíamos visto el día anterior, a pocos metros del italiano donde habíamos comido, donde degustamos nuestro último Wiener Schnitzel con vistas a la columna de la Peste. Una manera perfecta de finalizar el día.

Adiós Viena.
Finalmente, nos dirigimos hacia el hotel para coger nuestras maletas y nos hicimos un bocadillo de jamón en un parque cercano a la parada del autobús que nos iba a llevar al aeropuerto, parada que afortunadamente se encontraba a menos de cinco minutos del hotel, apenas cruzando un puente. El precio del viaje me parece bastante caro, 8 € por persona par aun trayecto de apenas veinte minutos. En el aeropuerto, embarcamos nuestras maletas y esperamos la salida del avión que nos llevaría a Bruselas, vuelo que se realiza dentro de lo esperado, saliendo a las 18:30 y llegando a Bruselas a las 20:00.

Gastos del día.
El último día no tuvo gastos excesivos, salvo el autobús de Viena al aeropuerto, que costaba 8 € por persona, siendo un trayecto de poco más de veinte minutos. El resto de gastos, aparte de la comida, fueron pequeños gastos en souvenirs y cosas varias.

  • Comida: 21.53 €
  • Transporte: 8 €
  • Varios: 7.5 €
  • Total: 37.03 € por persona.